jueves, 16 de abril de 2009

La privatización
Basándome en la conferencia que dio el Señor Arnoldo Córdoba, politólogo y doctor en Derecho, mexicano; la privatización es un proceso en el cual aquellas empresas que están a manos del Estado, pasan o son transferidas a dueños privados, es decir, del sector público (Estado) al sector privado. Recordando que el Estado, es la institución que gobierna al pueblo, y que tiene como hegemonía lograr el bienestar de sus gobernados, se supone que la privatización debería beneficiar a todos y no solo a unos cuantos, claro está, en teoría. Se da por razones de “libre competencia” y mercado, explicaba don Arnoldo, permitiendo la intervención de ajenos al gobierno, en la economía directa de un país.
Como punto negativo de la privatización, y en especial de los países “subdesarrollados” de Latinoamérica, citaba el Dr. Córdoba que las empresas pertenecientes al Estado, son compradas por compañías transnacionales (aprovechando el bajo costo y la mano de obra barata), que obtienen los mismos beneficios de una compañía del sector público con la única y mínima diferencia de que las ganancias no quedan en el país que produce sino en el país de origen de estas empresas; manteniéndole al país subdesarrollado en ese estado.
Como ejemplos el Señor Arnoldo citaba la privatización de dos de los bancos estatales de su país de origen: México; el BANCOMEX (Banco de Comercio Mexicano) y el Banco Nacional de México, y comentaba como un hombre sin dinero, de pronto se convirtió en el dueño de uno de estos bancos. El comentaba que curiosamente la privatización beneficia a los amigos, familiares y allegados de los que, en determinado momento, poseen el poder.
Como segundo ejemplo, puedo citar la privatización de la Banca Nacional, antes solo existían los bancos estatales; hoy en día, en Costa Rica contamos con una amplia gama de bancos entre los que puedo citar el Scotiabank, el BCT, el City Bank, la Banca Promérica, y otro montón de bancos más.
Como último ejemplo, cito la privatización que surgirá, por ejemplo, en el sector de las telecomunicaciones con la aprobación del TLC (Tratado de Libre Comercio), con los Estados Unidos. Pasarán del Grupo ICE a muchas empresas transnacionales, por lo que las telecomunicaciones no pertenecerán solo al sector público, sino también al sector privado.
En cuanto a mi opinión al respecto de la privatización, considero que es una manera más de que el poderoso y adinerado siga ascendiendo, y el resto de personas, paguen por esa fortuna, que la clase magna, obtiene diariamente.

domingo, 5 de abril de 2009

EL CAOS Y EL ORDEN
Si te imaginas por un momento, solo un segundo, ¿Cómo sería el mundo si todos los seres humanos anduviésemos más despacio?, y meditas sobre esto, te darías cuenta de que vivimos en un completo caos, y que imaginarse algo diferente es difícil, puesto que en nuestra mente, la paciencia, la calma, y más específico aún, el orden, no impera, peor aún, en algunos, ni tan siquiera existe.
Desde que nacemos, es más, desde antes de ser concebidos, es curioso, pero todo se resume a una carrera: por eso el espermatozoide más rápido es el que logra fecundar el óvulo. Nacemos, y desde que empezamos a utilizar la razón, nos damos cuenta de que todo es competencia: ser el bebé más lindo, ser el hermano mejor portado, ser el mejor promedio del aula, tener el listado más grande de conquistas, ser las más popular, tener el mejor promedio de admisión; y así en cada una de las situaciones cotidianas, ¿naturaleza humana... o… costumbre? Quien sabe, lo que si está claro, es que constantemente estamos apurados, como que si fuésemos perseguidos o algo así, siempre compitiendo por ser el mejor, llegar a tiempo, causar impacto o impresión, pero nunca, disfrutando ese pequeño momento, ese instante, este instante.
Supongo que acá es donde surge el caos, cuando se altera la normalidad de las cosas; lo curioso, es que a opinión propia, se vive en una constante, más aún, permanente alteración. El caos nos lleva a desesperarnos y buscar lo que tuvimos en un principio: orden. Pero, el orden no es más que un estado relativo, al menos para mí; puesto que mi orden, pueda que incomode a un segundo y se convierta en su caos o viceversa. Del caos, surge el orden… o… del orden surge el caos. Al parecer es una cuestión cíclica, pero uno va acompañado del otro. Lo más razonable sería que no tomemos las cosas a la ligera, sino que las disfrutemos, vivamos, sintamos, y desde luego, esto nos llevaría a una paz interior, que algunos conocen como orden, para otros, para mí, es simplemente paz, que claro está, no valoraría si no hubiese vivido en un caos.