EL AMOR ÁGAPE
El amor, un tema tan común (por entablarlo de alguna forma), y sin embargo con tantos agujeros, sin fondos, cuestionantes y pocas respuestas. Inspiración de poetas y pintores, de doctores y sacerdotes, de madres y amantes, de empresarios y republicanos, terroristas y religiosas, ¡Oh, sí! El amor, tema de todos, ignorado por muchos. Pero, ¿existirá un solo amor o varios tipos?, ¿cómo para una palabra pueden haber miles de conceptos? Si se le pregunta el concepto que manejan de amor a trescientos seres humanos, los trescientos contestarán algo completamente diferente, ¿Por qué? Bueno, todos percibimos el amor de diferentes maneras, algunos hemos amado más que otros, otros mejor, algunos luchamos por encontrarlo y otros por huir de este, pero enfrentémoslo, todo ser humano a escuchado, percibido, saboreado, visto e incluso olido el amor, pues este se presenta de mil y una formas, todas distintas, y toda persona, lo experimenta de una manera diferente a los demás.
Es interesante como cuando, por ejemplo, empezamos una relación con una persona, existen mil maneras de iniciar una relación (una larga amistad y después el noviazgo, una simple casualidad del destino en el momento exacto en el lugar correcto, atracción física y deseo sexual, amor a primera vista, etc.), pero sea a como sea, una relación. Y después de cierto tiempo, te das cuenta de que amas a esa persona, que no importa cuantos defectos tenga, si es gordo(a) o muy flaco(a), si su estatura no es la más atractiva, si discutimos mucho o no peleamos por nada, si padece de celos o parece que no le importa en lo más mínimo con quien hables o que hagas, sea a como sea, sabes que lo(a) amas. Pero, ese amor no se parece en lo absoluto al amor que sientes por tu madre, por un hermano, por tu mejor amigo(a), mucho menos por tu auto, o el celular, o la cadena que te regaló aquella persona tan especial, la carrera que llevas, o el amor que sientes hacia Dios, y no sé, pero al menos yo, me he preguntado: ¿cómo es posible querer de tantas maneras y sentir diferentes formas de amor, después de todo amor es amor, cierto?
Para muchos idiomas, amar, y toda su conjugación se utiliza como un todo general, me explico: “¡Te amo!” (Se le dice a una mamá, a un novio, a una amiga, a Dios, a una abuela), “Amo el helado de choco-almendras”, “¡Uy! Yo amo esa película”. “Amo”, “amor”, “amar”, “amé”, decir te quiero, decir amor, parece que lo decimos como si no significasen nada. Simplemente, una palabra más. Pero, investigando un poco para poder realizar este ensayo, observé que en otras culturas, específicamente en la griega, se hacía una diferenciación entre los tipos de amor, curioso: TIPOS de amor. Eso responde a mi pregunta, en definitiva existen muchas formas de amor, puesto que en este mundo, a mi percepción de la vida, lo realmente verdadero es el amor, de ahí en adelante, TODO puede ser una farsa. En nombre del amor, se han dado, dan y darán tantos acontecimientos (históricos y no tan notorios), pero sí, todo por amor.
Retomando lo de la cultura griega (su separación en los conceptos de amor), el sistema de los griegos, fue bastante elaborado. Pues ellos razonaron en este uso deliberado de la palabra amor, o más bien, en las diferentes formas de amar que existían y crearon cuatro definiciones para dichas clases de amor: el Eros: que a lo que comprendí, es un amor carnal, pasional, y que básicamente se da entre una pareja, se podría decir que un amor erótico. El Fileo: un amor entre padres e hijos, un amor de lazos filiales, de ahí la palabra. El Storge lo utilizaban para referirse a ese amor que se tiene en una amistad, es decir, entre amigos, esos lazos fuertes que inclusive a veces llaman más que la sangre. Y el último, pero no menos importante, el Ágape, que es un amor que sólo puede provenir de una fuerza mayor, al ser humano y a su voluntad propia. A creencia de los griegos (la cual comparto) es un amor que solo Dios, puede darnos.
Es precisamente este último tipo de amor, el que realmente importa en este ensayo, ¿por qué?, bueno, es muy fácil amar a nuestra familia, se dice por ahí que la sangre llama; es súper sencillo querer a quien nos quiere (llámese novio(a), amigo(a), esposo(a), jefe(a), doctor(a)) porque no nos hace ningún daño, al contrario, busca nuestro bienestar. Pero, y voy a poner un ejemplo para explicarme: es lindo sentir ese amor hacia una pareja, sientes que das el mundo entero por él/ella de ser necesario, pero, ¿qué pasa si te engaña con otra, y descubres que es infiel?; lo(a) odias, no quieres tenerlo(a) cerca ni un instante, lo(a) alejas y bueno… ¿a dónde fue aquel grandísimo amor que sentías?. Se sobreentiende que no es fácil perdonar, “¿Yo?, ¿Hablarle a ese(a) sinvergüenza? NUNCA, ¿porqué si él(ella) me mintió?” y toda una retahíla increíble. Bueno, precisamente el amor ágape, es esa clase de amor que permite que saludes a tu ex-pareja y no sientas el más mínimo rencor hacia ella.
Nótese, que esta clase de amor, es un amor completamente desinteresado, no hay ganancia de por medio, más que ver al otro o los otros individuos felices. Y como humanos que somos, esto nos resulta un tanto bastante difícil. ¿Porqué? Bueno, a mi parecer, vivimos en una sociedad completamente individualista, a nadie le importa qué suceda con el vecino de la par, el compañero de trabajo, el indigente de la acera, el diputado corrupto de la Asamblea, el buen ministro, el Sr. Presidente, el sacerdote de la Parroquia tal, o la esposa del pastor de aquella congregación “X”. No, ya nada importa, no interesa si una actividad que queremos llevar a cabo le afecta a los otros a mi entorno, es como “primero yo, segundo yo y lo que queda, para yo”. YO, YO, YO.. y cuando vemos, estamos jugando yo-yo, arriba y abajo, arriba y abajo, pero nunca, jamás, al lado.
Y el amor ágape, es muy puro para esta sociedad tan basura, tan individualista. El amor ágape, se interesa por ayudar, brindar amor, ser inocente, servicial, ser esa gota de agua en el desierto, ese hombro cuando nos vamos a caer, es ese amor que impulsa a una persona a que no le importe si tiene que ir a limpiar mierdas a un pordiosero, porque lo que realmente nota, es que está dejando limpio a su semejante. Ese amor que impulsó a la Madre Teresa de Calcuta a dejar toda riqueza material y encontrar la mayor riqueza del mundo, la sonrisa agradecida de un alma necesitada. Ese fervor que sienten los trabajadores voluntarios o los misioneros que dejan a sus familias, países, costumbres, seres querido y demás, por ir a ayudar a otros seres humanos.
A mi parecer, es esta, la clase de amor que solo Dios puede otorgar a un ser humano, porque, por sí solos, si encontrarse a sí mismos, y sin observarse (hacia adentro), el ser humano realmente, es horrible e incapaz de preocuparse por los demás pues solo ve nada. Es este amor, aquel que no se nos otorga al nacer, y que mientras duré nuestra vida, debemos luchar por ganarlo, al menos por acercárnosle… pues nos convierte en mejores personas. Ágape, ama, sin peros, sin reservas, aclaro, no es que sea un amor impulsivo o pasionario, es que si tienes que morir por salvar a una persona, inclusive si no la conoces o es tu enemigo, lo haces y con amor, sin esperar nada a cambio, porque salvaste la vida de alguien a quien amas, no porque le conoces o le aprecias, si no porque le aceptas como uno igual a ti, semejante.
Respaldo mi argumento de que viene solo de Dios: en la Biblia, está tipificado en Romanos 5:5: “...porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado". Solo, por medio del Espíritu, conseguimos amar. Y más claro está en la Primera Carta de Juan (4:7-8): “Amados, amaos los unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” Solo aquel que esta íntimamente ligado con su espiritualidad, puede poseer un amor ágape, y estar dispuestos a dar lo que sea, por quien sea.
El amor, un tema tan común (por entablarlo de alguna forma), y sin embargo con tantos agujeros, sin fondos, cuestionantes y pocas respuestas. Inspiración de poetas y pintores, de doctores y sacerdotes, de madres y amantes, de empresarios y republicanos, terroristas y religiosas, ¡Oh, sí! El amor, tema de todos, ignorado por muchos. Pero, ¿existirá un solo amor o varios tipos?, ¿cómo para una palabra pueden haber miles de conceptos? Si se le pregunta el concepto que manejan de amor a trescientos seres humanos, los trescientos contestarán algo completamente diferente, ¿Por qué? Bueno, todos percibimos el amor de diferentes maneras, algunos hemos amado más que otros, otros mejor, algunos luchamos por encontrarlo y otros por huir de este, pero enfrentémoslo, todo ser humano a escuchado, percibido, saboreado, visto e incluso olido el amor, pues este se presenta de mil y una formas, todas distintas, y toda persona, lo experimenta de una manera diferente a los demás.
Es interesante como cuando, por ejemplo, empezamos una relación con una persona, existen mil maneras de iniciar una relación (una larga amistad y después el noviazgo, una simple casualidad del destino en el momento exacto en el lugar correcto, atracción física y deseo sexual, amor a primera vista, etc.), pero sea a como sea, una relación. Y después de cierto tiempo, te das cuenta de que amas a esa persona, que no importa cuantos defectos tenga, si es gordo(a) o muy flaco(a), si su estatura no es la más atractiva, si discutimos mucho o no peleamos por nada, si padece de celos o parece que no le importa en lo más mínimo con quien hables o que hagas, sea a como sea, sabes que lo(a) amas. Pero, ese amor no se parece en lo absoluto al amor que sientes por tu madre, por un hermano, por tu mejor amigo(a), mucho menos por tu auto, o el celular, o la cadena que te regaló aquella persona tan especial, la carrera que llevas, o el amor que sientes hacia Dios, y no sé, pero al menos yo, me he preguntado: ¿cómo es posible querer de tantas maneras y sentir diferentes formas de amor, después de todo amor es amor, cierto?
Para muchos idiomas, amar, y toda su conjugación se utiliza como un todo general, me explico: “¡Te amo!” (Se le dice a una mamá, a un novio, a una amiga, a Dios, a una abuela), “Amo el helado de choco-almendras”, “¡Uy! Yo amo esa película”. “Amo”, “amor”, “amar”, “amé”, decir te quiero, decir amor, parece que lo decimos como si no significasen nada. Simplemente, una palabra más. Pero, investigando un poco para poder realizar este ensayo, observé que en otras culturas, específicamente en la griega, se hacía una diferenciación entre los tipos de amor, curioso: TIPOS de amor. Eso responde a mi pregunta, en definitiva existen muchas formas de amor, puesto que en este mundo, a mi percepción de la vida, lo realmente verdadero es el amor, de ahí en adelante, TODO puede ser una farsa. En nombre del amor, se han dado, dan y darán tantos acontecimientos (históricos y no tan notorios), pero sí, todo por amor.
Retomando lo de la cultura griega (su separación en los conceptos de amor), el sistema de los griegos, fue bastante elaborado. Pues ellos razonaron en este uso deliberado de la palabra amor, o más bien, en las diferentes formas de amar que existían y crearon cuatro definiciones para dichas clases de amor: el Eros: que a lo que comprendí, es un amor carnal, pasional, y que básicamente se da entre una pareja, se podría decir que un amor erótico. El Fileo: un amor entre padres e hijos, un amor de lazos filiales, de ahí la palabra. El Storge lo utilizaban para referirse a ese amor que se tiene en una amistad, es decir, entre amigos, esos lazos fuertes que inclusive a veces llaman más que la sangre. Y el último, pero no menos importante, el Ágape, que es un amor que sólo puede provenir de una fuerza mayor, al ser humano y a su voluntad propia. A creencia de los griegos (la cual comparto) es un amor que solo Dios, puede darnos.
Es precisamente este último tipo de amor, el que realmente importa en este ensayo, ¿por qué?, bueno, es muy fácil amar a nuestra familia, se dice por ahí que la sangre llama; es súper sencillo querer a quien nos quiere (llámese novio(a), amigo(a), esposo(a), jefe(a), doctor(a)) porque no nos hace ningún daño, al contrario, busca nuestro bienestar. Pero, y voy a poner un ejemplo para explicarme: es lindo sentir ese amor hacia una pareja, sientes que das el mundo entero por él/ella de ser necesario, pero, ¿qué pasa si te engaña con otra, y descubres que es infiel?; lo(a) odias, no quieres tenerlo(a) cerca ni un instante, lo(a) alejas y bueno… ¿a dónde fue aquel grandísimo amor que sentías?. Se sobreentiende que no es fácil perdonar, “¿Yo?, ¿Hablarle a ese(a) sinvergüenza? NUNCA, ¿porqué si él(ella) me mintió?” y toda una retahíla increíble. Bueno, precisamente el amor ágape, es esa clase de amor que permite que saludes a tu ex-pareja y no sientas el más mínimo rencor hacia ella.
Nótese, que esta clase de amor, es un amor completamente desinteresado, no hay ganancia de por medio, más que ver al otro o los otros individuos felices. Y como humanos que somos, esto nos resulta un tanto bastante difícil. ¿Porqué? Bueno, a mi parecer, vivimos en una sociedad completamente individualista, a nadie le importa qué suceda con el vecino de la par, el compañero de trabajo, el indigente de la acera, el diputado corrupto de la Asamblea, el buen ministro, el Sr. Presidente, el sacerdote de la Parroquia tal, o la esposa del pastor de aquella congregación “X”. No, ya nada importa, no interesa si una actividad que queremos llevar a cabo le afecta a los otros a mi entorno, es como “primero yo, segundo yo y lo que queda, para yo”. YO, YO, YO.. y cuando vemos, estamos jugando yo-yo, arriba y abajo, arriba y abajo, pero nunca, jamás, al lado.
Y el amor ágape, es muy puro para esta sociedad tan basura, tan individualista. El amor ágape, se interesa por ayudar, brindar amor, ser inocente, servicial, ser esa gota de agua en el desierto, ese hombro cuando nos vamos a caer, es ese amor que impulsa a una persona a que no le importe si tiene que ir a limpiar mierdas a un pordiosero, porque lo que realmente nota, es que está dejando limpio a su semejante. Ese amor que impulsó a la Madre Teresa de Calcuta a dejar toda riqueza material y encontrar la mayor riqueza del mundo, la sonrisa agradecida de un alma necesitada. Ese fervor que sienten los trabajadores voluntarios o los misioneros que dejan a sus familias, países, costumbres, seres querido y demás, por ir a ayudar a otros seres humanos.
A mi parecer, es esta, la clase de amor que solo Dios puede otorgar a un ser humano, porque, por sí solos, si encontrarse a sí mismos, y sin observarse (hacia adentro), el ser humano realmente, es horrible e incapaz de preocuparse por los demás pues solo ve nada. Es este amor, aquel que no se nos otorga al nacer, y que mientras duré nuestra vida, debemos luchar por ganarlo, al menos por acercárnosle… pues nos convierte en mejores personas. Ágape, ama, sin peros, sin reservas, aclaro, no es que sea un amor impulsivo o pasionario, es que si tienes que morir por salvar a una persona, inclusive si no la conoces o es tu enemigo, lo haces y con amor, sin esperar nada a cambio, porque salvaste la vida de alguien a quien amas, no porque le conoces o le aprecias, si no porque le aceptas como uno igual a ti, semejante.
Respaldo mi argumento de que viene solo de Dios: en la Biblia, está tipificado en Romanos 5:5: “...porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado". Solo, por medio del Espíritu, conseguimos amar. Y más claro está en la Primera Carta de Juan (4:7-8): “Amados, amaos los unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” Solo aquel que esta íntimamente ligado con su espiritualidad, puede poseer un amor ágape, y estar dispuestos a dar lo que sea, por quien sea.
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